Buen alojamiento en general. Es una casa tradicional mallorquina, pero reformada con buenas calidades. Muy limpia (salvo el horno...) y con detalles de llegada (fairy, bayeta, pastillas lavavajillas, detergente lavadora, etc.) Agradecimos el aire acondicionado, ya que nos ha pillado una ola de calor y nos salvó las noches. Bien situada y buenas comunicaciones con zonas de interés. A mejorar la falta de armarios y el olor a humedad en las cajoneras, así como que estaban ocupadas por enseres de la casa (mantas, almohadas, cajas, etc.); por lo que tuvimos que dejar la ropa en las maletas. El menaje de cocina, también mejorable: está un poco deteriorado. Platos, vasos y cubiertos abundantes. También hemos echado de menos que hubiese disponibles sombrillas de playa. Pero en general es un alojamiento muy recomendable, espacioso, con el sabor de lo tradicional pero instalaciones modernas. Lo recomendamos para pasar unos días y conocer la isla.